Información general
- Introducción
- Planteamientos
- Protección falángica distal
- Protección completa del dedo
- Protección falángica trasveral proximal
- Protección a la hiperextensión de los dedos
- Protección región tenar
- Protección mecarpo falángica (MCF)
- Resumen global
En un pasado relativamente próximo, los pelotaris golpeaban la pelota con sus manos prácticamente desnudas desprovistas de protecciones.
Los frontones eran más ásperos, con lo cual cada vez que la pelota botaba en el suelo se frenaba, llegando a la mano del pelotari con menos violencia.
Las pelotas, por su construcción resultaban menos agresivas al presentar un diámetro mayor y una menor densidad.
Hoy los frontones son más rápidos, las pelotas más densas y de un diámetro menor, se puede observar frecuentemente la combinación del frontón “rápido” pelota “viva” y juego de “aire” (el más solicitado por el público).
Estos factores forman una mezcla que resulta sumamente lesiva para las manos del pelotari.
Todo lo anteriormente descrito obliga al pelotari desde hace tiempo a protegerse las manos de las agresiones de la pelota.
En principio el pelotari intenta fabricar sobres sus manos un “acolchado” que alivie los continuos impactos de la pelota.
Los materiales que el pelotari emplea en la construcción de las protecciones son como es lógicos aquellos de los que dispone en su entorno laboral o doméstico, y que no siempre resultan ser los más adecuados.
Por lo tanto la aparición de protecciones para las manos y su posterior evolución son consecuencia directa del cambio sufrido por el conjunto pelotari-frontón-pelota.
¿Por qué se hace necesario protegerse de la pelota?
La pelota que se utiliza en este deporte presenta una densidad como un peso y una dureza para las que la anatomía de la mano no presenta unas condiciones adecuadas.
La mano humana tiene unas características idóneas para asumir presiones progresivas importantes, así como para realizar funciones para las que se precisen un alto grado de destreza y precisión, en ningún caso para recibir violentos impactos de una esfera de una densidad alta y que se aproxima a gran velocidad.
Expuesto esto, se entiende que se han de interponer entre la pelota y la mano unas protecciones, que minimicen en lo posible los daños que se puedan ocasionar.
¿No se podrían hacer pelotas que resultasen menos lesivas para la mano del pelotari?
Por supuesto está claro que sí, pero se ha de tener en cuenta que las mismas características del material que permiten que el deporte de la pelota mano sea en gran medida espectacular son las mismas que resultan altamente agresivas para la mano.
En este deporte se desarrollan jugadas a las que se imprime una fuerza y una velocidad imposibles de conseguir si se realizan con un material más blando y menos denso.
Las protecciones utilizadas anteriormente para proteger la punta del dedo, consisten en cubrir la misma con una tira de esparadrapo, consiguiendo así una mera funda textil, en los casos más elaborados de aplica un trozo de burlete en sentido longitudinal, algo que evidentemente resulta insuficiente.
Esta nueva propuesta consiste en un capsula envolvente de grosor y densidad variable, que protege la región del pulpejo de los dedos, así como todo el complejo ungueal (zona de la uña).
Este tipo de protección además de evitar o reducir importantemente las consecuencias de los impactos de la pelota, suelo, pared etc. Ejerce también la función de exoesqueleto, muy importante, durante la recuperación de una fractura ósea, o de una lesión ungueal (de la uña).
Otra posibilidad en cuanto a la protección de los dedos es una evolución de la protección anterior consistente en la ampliación en una sola pieza que protege, falange distal, medial y la mitad de la falange proximal.
Se trata de una pieza estándar que ha de adecuarse a cada anatomía en particular, estar provista de unas zonas de pliegue de flexión.
Este sistema permite bastante movilidad, en cuanto a flexión y extensión se refiere, limitando importantemente los movimientos laterales, ofreciendo así un óptimo nivel de protección, si bien precisa de cierto plazo de adaptación.
Recomendamos que las falanges medial y distal queden incluidas en la misma pieza sin cortes, ofreciendo así la casi total protección a la articulación interfalángica distal, que es en la que se producen el 95% de las lesiones articulares de los dedos.
Otra opción en cuanto a la protección de las falanges proximales es una pieza constituida por cuatro alvéolos.
Se trata de un sistema que además de constituir con el resto de las protecciones un conjunto de gran solidez, tiene la particularidad de impedir que los dedos, estén en contacto lateral, posición está en la cual se pueden producir o acentuar problemas de origen vascular y neurológico.
Esta pieza puede utilizarse completa, o bien fraccionada según las necesidades del pelotari.
Este tipo de protección es claramente de tratamiento o convalecencia.
Se utiliza como soporte coadyuvante tras sufrir algún proceso básicamente tendinoso.
Solamente puede aplicarse sobre los dos dedos más largos, tercero y cuarto, impidiendo si está correctamente aplicado la híper extensión del dedo.
Una paradoja de esta pieza es que si se invierte su posición lo que se consigue es dejar fuera de la superficie de golpeo el dedo que ocupa el alveolo central.
Esto resulta útil durante procesos vasculares o recuperación de otro tipo de lesiones del dedo.
Protege desde la punta del pulgar hasta la eminencia tenar.
La estructura que más protección requiere de esta región es la articulación metacarpofalángica del pulgar, así como la masa muscular propia del pulgar.
Se trata de la protección por excelencia, esta es la pieza más difícil de conseguir, tiene como finalidad, proteger las ART MCF por su cara palmar, región en la cual se producen los temidos MDM (mal de manos).
Aquí cada pelotari elabora tradicionalmente su propio sistema de protección, que casi siempre consiste en varias piezas, que dejan determinadas zonas sin cubrir, y que coinciden o se corresponden con antiguas lesiones.
Cuando después de la práctica de la pelota se retiran estas protecciones, se observa que las piezas que las componen presentan diferentes cotas de nivel, lo que hace suponer que los puntos más bajos son los que mayor incidencia de golpeo han sufrido.
Esta nueva propuesta, en primer lugar presenta una misma cota en relación con la superficie palmar, así mismo se amplía la protección a los laterales externos de las ART MCF segunda y quinta, los cual correctamente aplicado amplia considerablemente la superficie de contacto de la protección con la piel.
1. Con estas nuevas protecciones se ofrece al pelotari unos parámetros de seguridad que no se consiguen con la mayor parte de los materiales que se utilizan actualmente en la fabricación de sus protecciones. Se consigue una mejor distribución del impacto con un mínimo de absorción de fuerza con lo cual se reduce al mínimo la perdida (pegada) del pelotari.
2. La densidad del material de la capa base es mayor con el fin de conseguir el máximo de distribución del impacto con el mínimo grosor.
3. Se ofrece la posibilidad de combinación de distintas densidades con lo cual se consigue una mejor distribución siempre y cuando se dé el principio más denso cuanto más cerca de la mano con la excepción de algún momento de recuperación de determinadas lesiones, así mismo la capa de protección más superficial ha de ser menos densa, con el fin de favorecer el control de la pelota.
4. Por sus características especiales, este tipo de protecciones ejercen una acción cóncava palmar que refuerza y complementa la acción del adhesivo.
5. Se realizan en talla universal, con lo cual se consigue un menor costo de fabricación y mantener la personalidad en la construcción de las protecciones, así como el ritual del vestuario, algo muy importante en un deporte tradicional.
6. Posibilidad de aplicación de distribuidores rígidos (chapas) con un mayor margen de seguridad.
7. Mayor durabilidad y mantenimiento más integro de sus funciones.

